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Confesiones/crónicas de un internauta asombrado.

9. mayo 2021 17:20
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Minando con cabeza!!!

9. mayo 2021 17:20 by Gunner | 0 Comentarios

Tener iniciativas, asumir responsabilidades y liderar proyectos tienen su precio. Implica dedicar tiempo, dedicar esfuerzo y poner ganas y empeño en llevar buen puerto las tareas en las que te implicas. Por otra parte, si además tienes que coordinar y coordinarte con otras personas para cumplir con la palabra dada o con la responsabilidad asumida... indudablemente tiene un coste, y ese coste acaba pasando factura... factura a nivel físico y emocional, mis ilustres (y no tan ilustres) lectores.

Pero también tiene su recompensa, he de reconocerlo. A veces éxito, a veces reconocimiento, o a veces algo tan sencillo (o no tanto) como simplemente sentirte orgulloso del resultado final del proyecto, viendo colgados sus resultados en las paredes de tu vida... en las paredes de tu historia.

En el caso que nos atañe y que os ha traido aquí, las horas dedicadas a estudiar, documentar y dar forma a la temática de la que pretendía hablar se han visto recompensadas con su aprobación y publicación en EnRed@2.0, la Revista digital del Empleado de la Junta de Andalucía, que ha considerado útil difundirlo (de nuevo todo un honor para mí).
 
Sin más, pasen y lean el artículo.

   

Minería de datos: ¿Qué es? 

Hace tiempo – cada vez menos, por aquello del cambio climático y la sobreexplotación – veíamos salir, polvorientas y oxidadas, vagonetas y más vagonetas cargadas con pilas de un negro material llamado carbón (o antracita en su versión más pura). Tras ellas, horas después, unas figuras, blanquecinas, agotadas, cansadas, casi famélicas y cubiertas de polvo, salían lenta y apesadumbradamente de esos agujeros oscuros que los conducían al corazón de la madre tierra para extraerla obtener el preciado material que alimentaba los motores, calderas y maquinaria que movía la industria y la economía de su época. 

Pues bien, damas y caballeros, esa escena tan costumbrista es precisamente la minería de datos, traslada, salvando las distancias, al moderno mundo digital, el mundo de la cuarta revolución industrial. Si, señores, ni más… ni menos. 

Desgranemos ese párrafo trozo a trozo. 

En el mundo actual, queramos o no, la información ES poder. Somos unos 46 millones de ciudadanos en España, unos 8,5 millones en Andalucía. Cada uno de nosotros diariamente a lo largo de nuestras interacciones sociales está generando una huella digital bastante numerosa: Interacciones en las redes sociales, interacciones bancarias, interacciones laborales, interacciones sanitarias, interacciones políticas, etc, etc, etc. (he enumerado como poco 5 tipos de interacciones). 

Hagamos números: 5 tipos x 365 días x 8,5M de ciudadanos = 15.512,5 millones de interacciones tipo en Andalucía/año como poco, y eso sin considerar que cada tipo de interacción a su vez genera una enorme variedad de información asociada. Dicha información acaba de una manera u otra almacenada en los sistemas informáticos de las distintas entidades con las que interactuamos. En resumen, una montaña de datos que procesar. 

Esas montañas de antes son ahora los terabytes de datos a procesar que sabemos esconden información fundamental acerca de aspectos importantes y trascendentes para el abanico de múltiples aspectos que interesan a la sociedad. 

Los mineros de antaño, polvorientos y tristes, son ahora jóvenes imberbes con aspecto de frikis y ojos saltones, apasionados de la tecla y blancos de no tomar el sol, todo el día delante de una pantalla de ordenador. Las vagonetas de entonces, encargadas de transportar el material extraído, son ahora los sistemas informáticos, computadores y los algoritmos encargados de procesar las enormes bases de datos donde se almacena la información en bruto. 

La historia se puede adornar y completar más, pero para no extendernos ni introducir excesiva complejidad en este artículo (les recomiendo la excelente entrada al respecto de la Wikipedia), ciñámonos a una visión más terrenal y pragmática del tema. 

Punto de vista del ciudadano. 

A estas alturas de la vida estoy absolutamente seguro de que todos sabemos que para acceder y utilizar determinadas herramientas de la vida actual debemos dar consentimiento para que determinados sistemas informáticos registren lo que se denomina nuestra “huella digital”. Aún quedan algunas personas, reductos contumaces de una vieja sociedad, que se resisten a concederlo, pero indefectiblemente, tendrán que hacerlo si quieren usar y/o disfrutar de los servicios que la moderna vida digital ofrece (Sanidad, cultura, banca, viajes, prensa, compras, etc).Tanto aceptarlo como no aceptarlo ya indica algo, es registrable, medible y estatizable. 

Es sin duda de utilidad para el ciudadano permitir la trazabilidad de sus registros digitales – y lo sabe -. Permite personalizar los contenidos que se les ofrece en función del objetivo que persiguen, y permite a los sistemas informáticos prever ciertas necesidades del mismo. Un ejemplo típico (poner ejemplos permite ilustrar y desmitificar en la práctica el marco teórico/real de algunos conceptos): El hecho estadístico de que en determinadas zonas de costa disfruten de su jubilación personas de cierta edad, permite a los sistemas informáticos de control de stock (“estocaje” o "almacén" son los términos más adecuados, pero… intentemos usar el castellano, por favor) inferir una mayor demanda de medicamentos para el tratamiento de las enfermedades asociadas a dichas zonas, con lo que es posible gestionar con antelación las reservas y/o futuras demandas de ellos. Ello redunda y es percibido como una mejora en la calidad de la atención médica al ciudadano. 

A ese mismo ciudadano le consta y tiene la certeza de que cualquiera de sus interacciones sociales deja tras de sí un rastro digital. Sabe de igual forma que es necesario gestionarlo, pero lo que más le preocupa es la confidencialidad del uso y destino de ese rastro, es decir que la información que se registre acerca de su vida y sus intereses sea utilizada tan solo en el ámbito de objeto que se esté registrando, y que dicha información, en muchos aspectos “sensible” no acabe en manos de quien pueda hacer un uso privilegiado de ella si su consentimiento. Tengámoslo muy en cuenta!!! 

Por otra parte, en casi todos los casos, los ciudadanos están dispuestos a ceder gratuitamente el uso de sus huellas digitales siempre que se realice anonimizando adecuadamente los parámetros registrados. Todos en alguna ocasión hemos participado en una encuesta digital, pero, sin duda, hemos respondido con más sinceridad y veracidad cuando no se adjunta a ellas nuestros nombres, apellidos, etc, en cuyo caso seguro que ha cruzado por nuestra mente aquello de “¿quién leerá esto?”, “¡tengo que quedar bien!”, lo cual inevitablemente trastoca la “objetividad” (ojo a las comillas, las trataré luego) e imparcialidad de los resultados. 

El punto de vista de la administración. 

Los organismos especializados en tratamiento de datos estadísticos tienen la capacidad y medios necesarios para procesar la información generada. No está muy lejos del alcance de sus actividades el generar los resultados consecuentes del proceso de minado.  

En el artículo “Big Data en la Administración Pública”, y en la línea de lo que he insinuado antes, compañeros de la AA.PP. andaluza avanzan cómo se abre una nueva era de cara a la mejora en la prestación de servicios elaborando modelos predictivos y patrones de comportamiento. 

¿En qué se traduce todo ello para la AA.PP? Considero al menos tres aspectos: El político, el técnico y el humano. 

El político. 

El objetivo de los políticos es o debería ser, conseguir mejorar el estado del bienestar de sus administrados – Una frase muy corta, pero cargada de significado -.  

Y, ¿Cómo se consigue ese objetivo? Pues muy fácil… ¡tomando sabias decisiones! 

Y ¿Cómo se toman sabias decisiones?… Damas, caballeros, ¡ahí está la cuestión!. 

Tienen a su alcance las herramientas tecnológicas para la gestión de toma de decisiones basadas en el procedimiento de minería de los datos que ya tienen registrados en sus sistemas informáticos. Ciertamente son sistemas complejos tanto de implementar como de explotar, pero para ello precisamente cuentan con el asesoramiento y personal técnico de los diversos organismos que recopilan la información. Sin embargo, es necesario una apuesta firme por ello y por ellos. 

Si la toma de decisiones con inteligencia y fundamento (término este último algo culinario pero que bien entendido resulta de lo más útil) se aprovecha de los recursos ya disponibles, fruto de los análisis y resultados obtenidos de los procesos de ingeniería aplicados, todos estamos seguros de que la sociedad percibirá la calidad del servicio que las instituciones públicas les están ofreciendo, lo cual se traduciría, a buen seguro, en un posterior respaldo del electorado. 

Eso sí… corresponde al “Político” definir los objetivos, las estrategias, y los enfoques que se les quiera dar al uso dichas herramientas digitales, pues como toda herramienta, carece de utilidad si no se emplea para corregir, reparar y/o mejorar las necesidades del ciudadano. El dato en sí no tiene valor, pero sí su interpretación. 

Pero en el gráfico siguiente ,tomado de un interesante informe, podemos ver algunos ejemplos del tipo de datos que se podría manejar. 

El técnico. 

La infraestructura tecnológica que se necesita para el procesamiento de las enormes cantidades de información necesarias para extraer conclusiones de ellos varía en función de los tamaños de las bases de datos a procesar, de la complejidad de las consultas que se pretendan realizar, así como de la velocidad con la que se pretenda elaborar las respuestas. 

La elaboración de patrones predictivos a partir de los enormes volúmenes de datos e información almacenada requiere de herramientas especializadas, pero ya las tenemos (RapidMiner, Orange, Kmine, SAS ó IBM Cognos-Analitics), algunas son herramientas de pago, pero otras son software libre con lo cual tan solo debemos tomar la decisión de dotarnos de ellas y de la la infraestructura necesaria para su ejecución.  

En Andalucía tenemos el entorno ideal para ello en el Centro Informático y Científico de Andalucía (CICA), que dispone de recursos y sistemas de computación de alto rendimiento ideales para ello. Un centro bien dotado, en claro proceso de crecimiento y con personal altamente cualificado para proveer de la tecnología software y capacidad de procesamiento imprescindibles para acometer las tareas con solvencia y sin que se les atragante el volumen de información a procesar. 

El humano. 

Big Data y Minería de datos son una tecnología novedosa y bien fundamentada, pero tras ella están las personas que deben aplicarla y entenderla. Son sin duda herramientas comunes a nivel empresarial que rinden claros beneficios económicos a las estructuras y entidades que se nutren de ella.  

Pero es necesario entenderlas, comprenderla e imaginar su potencial alcance. Para ello hay dos opciones: Contratar inteligencia especializada en el mercado externo, o bien – es mi apuesta – formar adecuadamente a los gestores de eso tan comúnmente denominado como “la cosa pública”. 

A lo largo de los artículos que ya he publicado vengo insistentemente defendiendo la capacidad humana con la que ya cuenta la administración pública. ¿Quién mejor que los propios gestores de las AA.PP. y su personal adjunto para identificar las necesidades de la administración y sus fuentes de información? ¿Quiénes mejor que ellos mismos para entender y aplicar los resultados que la minería de datos produce? 

Muchos de nosotros – mentes inquietas donde las haya – estamos deseosos de contribuir al uso de las nuevas tecnologías en la administración pública. Para ello es sin duda necesario un programa de formación adecuada. Pero más aún a hacer entender a los gestores y políticos que si queremos transformar el modelo productivo Andaluz, tal y como se pregona a los cuatro vientos, es necesario utilizar las herramientas que precisamente se están usando para transformar el mundo (o al menos entender cómo se comporta), después el uso que se haga de esas herramientas está en sus manos. 

Es necesario entender que la inversión en cultura y formación a medio plazo redunda en un mejor aprovechamiento de los recursos de cara a la administración de los intereses del ciudadano. 

Cabeza??? 

¿Qué es la cabeza?… ¿Para qué sirve?… son las neuronas, la capacidad de pensar, la capacidad de extraer conclusiones más allá del puro subproducto del arduo trabajo de procesar las montañas de datos necesarios para extraer la mena del yacimiento de los conocimientos. 

Allá cada uno con lo que hace con su cabeza y sus pensamientos, pero en el contexto del artículo que estamos tratando, desde el punto de vista de la minería de datos, es… la inteligencia aplicada al cribado y análisis de los enormes flujos de información manejados durante sus procesos implicados. 

Se puede resumir en dos palabras: Inteligencia Artificial. 

Si, damas y caballeros, cómo usarla es cuestión casi inherente a la minería de datos. Extraer valores estadísticos de la minería es algo relativamente común, pero… lo que el ser humano realiza con relativa facilidad, como inferir conclusiones de ellos e incluso – para mentes privilegiadas – llegar a intuir caminos, recorridos y horizontes, es, para los algoritmos informáticos que procesan los datos, una tarea inmensamente compleja.  

Para ello se cuenta con la tecnología de las redes neuronales, que entrenadas en el reconocimiento de patrones de datos y alimentadas con la información y dinámicas que interesa tratar para la casuística que se pretende investigar, permiten emular el comportamiento de la “mente humana”. Esta, como todos ustedes saben, es capaz de establecer relaciones y crear nuevas ideas, en un proceso casi mágico que ocurre en el interior de nuestros cerebros. Es – la materia gris y sus conexiones y posibilidades – lo que ha hecho evolucionar al ser humano hasta alcanzar el punto en el que nos encontramos ahora, y que, trasladado a la la computación electrónica, permite a los ordenadores extraer aquello que entre tanta maraña de datos se nos oculta a la vista, pero que ellos tienen la capacidad de cálculo para procesar y ver, sin la habitual resaca mental que nos produce a los humanos las tareas intensivas de meditación y modelado de respuestas. 

Andalucía está poniendo al alcance del interesado diversas iniciativas de formación como los cursos de “Iniciación a Bussiness Intelligence y Big Data” y “Inteligencia Artificial para personas directivas de empresas TIC: Liderando la revolución tecnológica que está transformando la sociedad” de “Andalucía Es Digital”. 

¿El Futuro?… Si el cuerpo son los datos y su tratamiento, y la cabeza es la inteligencia artificial, está en combinarlos ambos. 

Combinando cuerpo y cabeza. 

Creo, mis queridos lectores, que todos ustedes, a estas alturas, son capaces de vislumbrar la incuestionable rentabilidad político/social de mezclar adecuadamente en las proporciones correctas – al estilo de l@s mejores cociner@s de nuestra tierra – la capacidad de procesamiento de los actuales sistemas TIC con la inteligencia bien guiada y entrenada de los algoritmos deductivos que los sistemas de inteligencia artificial ponen a nuestra disposición. 

Un ejemplo podría ser “El proyecto Carabela”, que de una colección  documental  compuesta  por  150.000  imágenes  (de  interés  para  la  arqueología  subacuática  por  el  objeto  del  proyecto)  pertenecientes  a  los  fondos  del  Archivo  General  de  Indias  y  el  Archivo  Histórico  Provincial  de  Cádiz, sobre la que se  aplicó  la  nueva  metodología  de  aprendizaje  automático  que  permitió indexar  probabilísticamente dentro de los miles de legajos históricos palabras  en  texto  manuscrito,  permitiendo,  además,  realizar  búsquedas  temáticas  sus  colecciones  masivas  de  documentos  históricos  desde  diferentes  intereses  de  investigación  y/o  gestión.  De esa manera se pudo, además, localizar e investigar de forma eficaz información sobre los naufragios históricos, así como clasificar los expedientes en base a las diferentes temáticas de su contenido, contribuyendo a proteger ese aspecto de nuestro abundante patrimonio histórico. 

Otro interesante proyecto esponsorizado por la Junta de Andalucía y las universidades andaluzas es el que desarrolla la Universidad de Jaén para identificar las emociones en desarrollando un método que reconoce el estado de ánimo de los usuarios de la tan utilizada red social Twitter dirigido a detectar casos de depresión o anorexia (que enlaza con uno de mis artículos previos “Enredando en la Sociedad”), pero que en mi opinión podría extrapolarse para “tomar la temperatura” las emociones de los internautas frente a las propuestas gubernamentales de parlamento andaluz. 

Y cómo no mencionar en esta época de pandemia la Convocatoria para Proyectos de Investigación sobre el SARS-COV-2 y la enfermedad COVID-19, cofinanciados con fondos FEDER, de la Consejería de Transformación Economía, industria, Conocimiento Universidades, que en su apartado "F" hace mención explícita del uso de técnicas de inteligencia artificial aplicadas al análisis y control de la enfermedad COVID-19, dado el inmenso volumen de información generada al respecto. 

En fin… análisis de patrones económicos, de comportamientos de la masa poblacional turística, de la producción agrícola…Y así cientos de iniciativas que a buen seguro darán los frutos de la combinación inteligente de cuerpo y cabeza. 

El Zen de la IA. 

La Administración Pública debe buscar sin duda, y con toda certeza mejorar la vida y gobernanza de sus ciudadanos, y para ello cuenta, como he demostrado antes, con la más poderosa herramienta que la tecnología ha puesto a su disposición: La Inteligencia Artificial. 

“Comillas”. ¿Antes las mencioné verdad?  No crean que lo he olvidado. Hablé de objetividad y de la garantía que la anonimización del dato da el encuestado (tanto a la persona física como jurídica). 

Cualquiera cedería sus datos si es para el bien común, pero es igualmente fundamental para conseguir y garantizar con confianza mutua que el administrado o la entidad administrada, origen de la información a tratar, tenga la garantía de que puede ceder sus datos con fines estadísticos sin miedo a ser identificado y señalado como parte del problema, algo que a cualquiera haría sentir, como poco, incómodo – Si… la confianza es algo muy importante para el ser humano. 

Para darle un cierre este ensayo, espero haber sido capaz de poner lo suficientemente de manifiesto que, utilizando las herramientas que el cuerpo y la cabeza ponen a nuestra disposición, estas se pueden y deben utilizar para generar políticas y acciones encaminadas a mejorar la interacción mutua para con los ciudadanos, logrando que sean lo más ágiles posibles y den la productividad necesaria y deseada que las nuevas tecnologías pueden facilitar. 

Todo lo expuesto en estos párrafos se pude resumir como decía Mahatma Gandi en una frase: «La felicidad se alcanza cuando, lo que uno piensa (IA), lo que uno dice (datos) y lo que uno hace (políticas) están en armonía»

     

Bueno, creo que no ha quedado mál del todo... se pueden añadir muchos datos, ejemplos y persectivas diferentes... pero esta el la mía, a menos una parte de ella.

Por cierto, aquí tienen el enlace a la publicación oficial.

Un saludo, Damas y Caballeros!!!

P.d.: Como siempre, no estaría de más que os animaseis a pulsar sobre las estrellitas para valorar qué os ha parecido este ensayo y, sería para mi toda una sorpresa digna de agradecer, dejaseis un comentario pulsando en el enlace azul cerca del título (y luego desplazándose a la zona de input del comentario), gracias.

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14. marzo 2021 11:33
by Gunner
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Relato: Hoyo 5.

14. marzo 2021 11:33 by Gunner | 0 Comentarios

Es increíble cómo pasa factura el tiempo de sedentarismo. Si, anhelados lectores, estoy muy mosqueado… mucho… me explico. El Golf es un deporte que me relaja sobremanera, disfruto de su calma inherente, cada golpe, y de cada recorrido… y no se me da mal. Pero hace unos días…

Entre el frío del otoño/invierno, los diversos confinamientos y el teletrabajo, llevaba meses sin practicar y estaba deseando que llegase el buen tiempo para salir de nuevo al campo de golf. Lo cierto es que llegué con muchas ganas, seguro, confiado en mí y deseando retomar el deporte. Sabía que después de tanto tiempo los primeros golpes iban a ser algo rígidos, pero que tras unas pocas repeticiones iría todo tan fluido como siempre. La realidad fue bien distinta… Rigidez en los brazos, rigidez en el torso, swings tensos, mal tino en el golpe… no daba una a derechas.

Ufff, qué mal… contento de estar allí, pero bastante molesto por verme tan “oxidado”. Así pues, en vez de seguir intentándolo, opté por relajarme... relajarme mirando al verde. Me senté plácidamente un rato en un banco de la zona de prácticas, apoyé la espalda cómodamente en el respaldo, estiré las piernas y... a distraer la mente!!!

Lo que van a leer a continuación es fruto de ese momento de relax y de esas locas ideas que van y vienen por mi imaginación.

   

Prólogo.

Me llamo Eduard Hood, detective jubilado. Me he sentado aquí a la sombra tranquilamente a descansar.

- No... hoy no es mi día.

Estoy pensando cómo narices me dio a mí por practicar este estúpido deporte. Yo, que jamás me había acercado a un campo de golf.

¡Ah, ya lo recuerdo!… Si no hubiese sido por ese maldito último caso por resolver, quizá estaría ahora sentado en una playa tomando un delicioso Daiquiri en vez de sudando y con agujetas por todas partes.

Esas dos malditas jóvenes damas, dándoselas de snob...

Hoyo 5

Entregolpes, par 4, salida azul, 314 metros de puro infinito. Ellas se situaron en el Tee junto a las marcas que delimitaban el punto de salida.

- ¿Viste? Increíble, allí está Michael - Dijo Emily

- Siempre ha sido un hombre elegante. Muy a su manera, pero elegante…

- ¿Buen conversador, Ellen?

El césped, muy tupido con la hierba de apenas centímetro y medio de longitud y cortada con mucho mimo, aún tenía impresas las huellas de las pisadas de la pareja que había salido de ese hoyo minutos antes.

- No, Emily, eso no… siempre se guardaba sus pensamientos y eso me exasperaba. Tenía que esperar a que él mismo decidiese contarme qué le preocupaba. Solo entonces era capaz de pararse a explicarse y hacerme entender qué le pasaba por la cabeza o el porqué de sus comportamientos... Quizá estaba cansado de mi o de mis intentos para tratar de influirle, a mi manera, e intentar corregir su forma de ser… Además… esas copas que tomaba todos los días… ¿Quién sabe? 

Ellen sabía que su insinuación era exagerada, nunca fue un borracho, pero tenía que callarla como fuese. La estaba distrayendo. Por un momento también pensó en la falta de consideración y elegancia de la pareja anterior por su manera irrespetuosa de pisotear el campo. Ella jamás hubiese consentido que nadie la acusase de esa "falta de etiqueta". Su prestigio por encima de todo.

- Entiendo lo que dices Ellen, a algunos hombres beber los vuelve in-so-por-ta-bles, y creerme, sé de lo que hablo. Desde luego ahora... parece todo lo contrario, lleva un rato conversando alegremente con el Caddy Máster, da la impresión de que ambos bromean afablemente... casi a carcajadas... ¿quizá acerca del recorrido del campo?… Mira, parece que señala la zona de entrenos. Fíjate, creo que hablan de la distribución de las sombras gracias a las cubiertas de los Tee de prácticas.

- Anda Emily, deja de mirarlo. Parece que no nos ha visto y quiero jugar tranquila este hoyo. Todo lo malo que me pasó entonces fue por culpa suya y ahora tan solo quiero concentrarme en mi swing.

- Ya... entonces ¿cómo llegaste a pensar que fue culpa suya?

Emily, se ajustaba su faldita negra, corta, con bandas color pistacho, y cerraba un poco más la cremallera de su camiseta de manga larga ceñida, blanca y pistacho de dos tonos, a juego con la falda. Había visto el modelito lucido por una famosa jugadora de golf y pensó que a ella le iba a sentar igual de bien. No se equivocaba, pero lo ajustado del escote, la hacía sentirse falsamente incómoda. Blanco de las miradas de los demás.

- Tenía su forma de ver la vida, y nunca culpaba a nadie de lo que le pasaba, pero creo que él era su peor enemigo. Decía que nunca obligaba a nadie a hacer nada que no quisiese, pero que tampoco iba a consentir a nadie que le obligasen a hacer algo que no querría hacer.

- Y eso te hizo alejarte de él.

El día era algo ventoso, soplaba poniente, y el sol del atardecer empezaba a dificultar estimar la distancia al Green. Ellen se caló la gorra para que la visera le protegiese del sol y así poder calcular bien el golpe. Mientras Emily solo pensaba en que se estaba despeinando e iba a tener que repasarse el pelo cuando terminasen el recorrido antes de concluir la jornada en restaurante del club deportivo.

- No podía estar con mi propio espejo… o al menos eso decía mi psicóloga. Ella llegó a decirme que, en su opinión y por lo que le había contado en las sesiones de terapia, lo que no me gustaba de él es lo que no me gustaba de mí misma. Llegó a decirme que éramos demasiado iguales.

- ¿Eso es malo?... ¿que seamos tan parecidos? Para mí que es todo lo contrario, alguien que me entienda, que sepa lo que necesito. Si es como dices, seguro que comprendía mis momentos y me daba mis espacios...¡Que no me obligue a nada! Que me hable cuando tenga algo interesante o importante que decir y no me llene la cabeza de palabras vacías. ¿Tú crees que cuando bebía…?

- Emily, ¡por favor!

Verde por todas partes, para ellas caminar por las calles del campo de golf era un símbolo de su estatus. Eran de las pocas privilegiadas que en una ciudad tan árida y calurosa sabían que tenían el placer de disponer de un lugar exclusivo donde relajar su vista y sus oídos de la saturación de la gran ciudad. Sus motivos eran bien diferentes, pero a ambas las habían conducido al mismo deporte. Una, por su incesante competitividad, buscaba un deporte que, de manera calmada, pero requiriendo la adecuada dosis de concentración y precisión de la que siempre presumía, le supusiera un reto personal. La otra, buscaba un deporte a la altura de sus expectativas, un lugar selecto, de caché y donde relacionarse con la "Crème" de la sociedad y de camino cazar a algún rico empresario.

- Disculpa Ellen, no quería ofenderte… solo estaba hablando en voz alta. Bueno, pero seguro que al menos te correspondería durante el camino que anduvisteis juntos. Te necesitaría, como casi todos los hombres, para que le organizases la vida, ¿no?

- ¿Necesitarme? … ¿Espacio?… Demasiado espacio… No, no me necesitaba para nada, decía que le encantaba pasar el tiempo conmigo y así lo parecía, pero cuando estaba lejos no era el típico hombre que te llamaba para contar lo que estaba haciendo, a pesar de que me desvivía por saberlo, por ver cómo se encontraba o si me echaba de menos. Cortaba la comunicación, como si le gustase estar solo.

Se acercaban a la mitad del recorrido, y evidentemente no les iba a dar tiempo a terminar los hoyos antes de anochecer. A lo lejos, en el comedor social se apreciaba el movimiento de los camareros preparando las mesas del comedor. Querían aprovechar para cenar en el club social. Servilleta a la izquierda, a su lado tenedor de ensalada, tenedor de pescado, tenedor de carne. En el centro bajoplato, plato de servicio y plato de pan. A su derecha cuchillo de pescado, cuchillo de ensalada y cuchara. Delante plato de pan, cuchillo de untar y cubiertos para postre y a su lado copa de agua, copa de tinto, y copa de blanco. Todo como debía estar.

- No, Ellen, Michael no parece un hombre de los que le gusta estar solo ni tampoco fácil de manipular. ¿No sería que se enfundaba en la máscara de autosuficiencia, para no parecer débil?

- Nada de máscaras, y desde luego muy firme cuando estaba convencido de algo… a pesar de que yo llevase la razón.

-Uhhh, tú siempre llevas la razón, ja, ja, ja… - Rió Emily malévolamente.

Para el primer golpe de Emily usó una madera 5, un palo de calle algo más permisivo y fácil de usar que los hierros largos. El golpe le resultó centrado en la calle, pero corto, aunque dio un saltito de alegría por haberlo dejado medianamente bien colocado. Ellen en cambio calculo que usando un hierro largo 4 podría imprimirle más velocidad y precisión al golpe asegurándose poner la bola al borde del lago justo para saltarlo en el siguiente golpe. Así fue, a 5 metros del borde del obstáculo.

- Buen golpe Emily, quizá el swing podrías corregirlo un poco, pero muy correcto. El próximo intenta hacerlo como el mío que lo he dejado justo donde quería. Corre que nos pisa el hoyo la pareja que nos sigue.

- Ufff, que prisas… con lo que pesa el carrito de golf... ¿Y quién jugaba mejor? ¿Tú o Michael?

Mientras caminaban hacia la posición de sus respectivas bolas, el sol tocando ya la línea del horizonte teñía el cielo de color crema. El arbolado, acariciado por la brisa del atardecer, producía una especie de susurro que hacía parecer la calle del hoyo 5 lugar un paradisíaco en el que detenerse a sentir el mundo hasta que se hiciese la noche. La mera posibilidad de disfrutar de tranquilidad del recinto frente a lo agitado y acelerado en la vida en la urbe, del amplio verde del césped exquisitamente cortado frente al gris de la ciudad, del olor a humedad tras el riego de los aspersores frente a la aridez del terreno circundante, constituían el oasis de paz que todo el mundo en la ciudad ansiaba poseer.

- ¿Emily? Perdona, pero es ya está bien, ¿vale? He venido aquí a hacer algo que me gusta, y encima la persona con que he venido no hace más que preguntarme por mi pasado. ¿tienes algo con él? ¿estás interesado en él?… Por favooor, deja de hacerme recordar. Ya lo pasé bastante mal, y ahora lo tengo ahí atras, apenas a unos hoyos de nosotras.

- Ellen tranquila, tú eres mi amiga y he venido a disfrutar del campo contigo, pero yo no tengo nada contra él. Simplemente me ha parecido curioso verlo aquí tan…

- ¡EMILY, CALLATE POR FAVOR! No hagas que me arrepienta de… de… de haberte invitado a jugar conmigo.

- Tu turno, Emily.

- Un segundo que me arregle el pelo Ellen, Michael me está mirando. Juega tu primero.

Falló el golpe, la bola al lago. El golpe... perdido. Para intentar salvarlo, no le quedaría más remedio que recurrir a la técnica de aliviar la jugada dropando. Sin embargo, el gesto de crispación en la cara de Ellen iba más allá de la ira…

Epílogo:

- Hola Detective Hood, me alegro de verlo por aquí. Hace tiempo que no se nada de usted… Hummm… déjeme pensar... desde el caso del tiroteo por el alijo de heroína en los muelles.

-  Si cierto, Clay. Fue hace dos años. ¿Cómo pasa el tiempo?

- ¿Dos años ya? Joder, sí que es cierto. Pero bueno, ¿qué has estado haciendo últimamente?

- Ya sabe, trapicheos de droga, algún caso de estafas de bancarias, pero en general nada destacable. Desde que en el departamento se enteraron de que iba a jubilarme en poco tiempo, apenas me dan nada con chicha. Y francamente, a estas alturas de mi carrera, casi lo agradezco. Ya solo pienso en a qué voy a dedicarme cuando me licencie.

- Claymore, de quien es el cadáver???

- La comisaría perderá un gran detective. Le voy a echar de menos. Ahora entiendo por qué envían a alguien de su reputación para esto. Si, ciertamente este caso no tiene ninguna complicación…

- Cuénteme Murray, ¿qué ha pasado?

- Nada. Para mí que ha sido un accidente desafortunado, pero son personas relevantes, y el club de golf no quiere ver manchada su reputación.

- ¡Yá, entiendo!

- Si, Sr. Hood. Dos niñas pijas jugando al golf, por algún motivo una de ellas empujó a la otra al lago del Hoyo 5. No sé si sabe que esos obstáculos artificiales son trampas mortales. Forman una especie de aljibe con una lona impermeable muy deslizante y, cuando una de ellas se precipitó al foso, no conseguía salir. La otra chica intentó ayudarla a salir sin éxito, así que fue corriendo a la caseta del club. Cuando regresó con la ayuda se la encontraron sin respiración.

- ¿Y los servicios de emergencia?

- Estuvieron intentando reanimarla durante media hora, peeero…

- Joder, vaya putada, Clay.

- Si, una chica joven y tan bonita. Allí en aquel coche de policía junto a la ambulancia tiene esposada a la otra mujer. Desquiciada, llorando como una madalena. Acérquese, intente calmarla y a ver si le cuenta el verdadero motivo del altercado.

- Voy a ver qué puedo hacer, ¡trabajo es trabajo!… Oye… estoy pensando que cuando regresemos a… ¿te apetecen luego unas cervezas en el local cerca de la cochera? El bar de Terry... ¡Ya sabes, las viejas costumbres!

- Encantado Hood, en cuanto rellene el papeleo en la comisaría, nos vemos allí. 

Fin.

   

Es curioso cómo una conversación banal entre amigas va subiendo de tono (“calentándose” como suele decirse) y poco a poco el ambiente de relax va tensándose hasta la tragedia. En general puede llevar a las personas a cometer errores fatales, de los que a veces uno (la protagonista en este caso con ese infructuoso intento de rescate) acaba arrepintiéndose, y desafortunadamente… no suelen tener vuelta atrás. Qué opinan???

Si bien es cierto que la violencia entre los hombres suele ser de índole mecánica, tornándose en la mayoría de los casos en una descarga de rápida de tensión a modo de agresión física, el género femenino, menos propenso a la "mecanicidad", también la ejerce. Suele ser de "grano fino"... y más fino aún si se trata de mujeres de "cierta clase", pero indefectiblemente también ocurre. Sus motivos suelen ser más difíciles de categorizar pero sin duda los rumian... e igualmente acaban resolviéndose con catastróficas consecuencias, como habrán comprobado en este relato.

Este relato está dedicado a tres personas muy especiales. A dos de ellas tengo la fortuna de conocerlas desde hace tiempo, compartimos aficiones y sentimientos. La tercera, un hallazgo reciente, me ha sorprendido por su mordacidad y pragmatismo... un personaje curioso sin duda.

En cualquier caso, aunque no lo parezca, este relato es mi cuarta incursión en la "temática policiaca". De hecho... el epílogo iba a constituir la base del relato, con un "previo" para poner en situación la trama, peeero... como suele ocurrirnos a los que tenemos cierta vena literaria, a veces los relatos se escapan de nuestras manos a pesar de intentar asirlos con fuerza (pero con delicadeza)... como los palos de golf cuando ejecutamos un buen swing.

Si han leído mi post anterior, comprobarán que he cumplido mi promesa y en vez de un artículo técnico, les he agasajado con este curioso relato. Les dejo descansar por ahora, mis queridos lectores. Nos vemos en mi próximo post (espero que más pronto que tarde) o en el campo... de golf.

Un saludo, Damas y Caballeros!!!

P.d.: Siento profunda admiración por el género femenino, y espero que no me tomen por lo que no soy. Por otra parte, no estaría de más que os animaseis a pulsar sobre las estrellitas para votar qué os ha parecido el relato y, sería para mi toda una sorpresa digna de agradecer, dejaseis un comentario pulsando en el enlace azul cerca del título (y luego desplazándose a la zona de input del comentario), gracias.

Cool