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Todo el mundo tiene en sus casas un computador personal: un PC/MAC para entendernos. Algunos, incluso de altas prestaciones, capaces de lidiar con aplicaciones complejas e incluso correr con cierta soltura alguno de los modelos de inteligencia artificial más populares…
- ¡Pfff, juguetes!.
Estamos hablando de otra cosa, otro nivel. ¡Ya lo entenderán!
Normalmente suelo narrar las complejidades del mundo TIC en lenguaje técnico, pero quizá para este artículo ustedes me vean suavizarlo para hacerlo algo más asequible. El tema lo merece. ¡Ellos lo merecen! Parafraseando la canción de Perales, merecen que se entienda "a qué dedican el tiempo libre".
Para mí, bajo las siglas CICA - Centro Informático y Científico de Andalucía - siempre había imaginado un lugar frío, de largos pasillos oscuros y tenebrosas hileras de racks llenos de lucecitas… ¡vamos, la imagen típica de las películas de espionaje tecnológico! Sistemas complejos solo al alcance de mentes privilegiadas y técnicos que miran por encima del hombro al resto de los informáticos menospreciando su trabajo.
- ¡Bah… comparado con lo nuestro… lo vuestro es de parvulario!
Pero he tenido que cambiar de opinión. El trabajo que realizo en la ADA - Agencia Digital de Andalucía - me ha acercado a ellos y a entender con qué toros les toca lidiar.
Supercomputando en Sevilla.
Ubicado en el Campus de Reina Mercedes de la Universidad de Seviilla, la gestión de parte del CICA es una de las responsabilidades que ha asumido recientemente el organismo para el que trabajo.
Aunque mi papel es de mero consultor, gracias a ello he podido conocer tangencialmente el trabajo que realiza el personal que allí desempeña sus funciones. Me ha llevado a descubrir qué tareas realizan, cómo gestionan los servicios que ofrecen y a qué dedican sus recursos técnicos y humanos; todo ello me ha hecho entender la importancia de lo que allí se cuece… ¡y me ha sorprendido! Me ha sorprendido gratamente, destrozando para bien esa visión oscura y elitista que tenía de la institución. Pero lo que me ha asombrado más aún es el poco conocimiento que el común de los mortales tiene en general de la importancia y la complejidad de las labores que se desarrollan en un Centro de Competencias - CC - que para mí hasta hace poco era el gran desconocido del mundo TIC andaluz.
- ¿Y qué es eso tan importante a lo que se dedican que ha hecho que les concedas tal reconocimiento? -Se preguntarán ustedes, apreciados lectores
Básicamente, y por expresarlo de manera asequible, a compartir sus recursos/sistemas en cuatro principales vertientes: procesamiento, comunicaciones, hosting y housing.
¿Menudas palabrejas, verdad? Les explico a qué me refiero con cada una de ellas:
- Procesamiento: Es el servicio de computación y cálculo intensivo que ofrecen. Proporciona mediante su infraestructura de nodos de alto rendimiento la posibilidad de ejecutar simulaciones, análisis de datos, modelado científico y otras tareas de alta demanda computacional para apoyar proyectos de investigación y desarrollo tecnológico.
- Comunicaciones: El CICA ofrece además servicio de conectividad a través de la Red Informática Científica de Andalucía - RICA -, proporcionando acceso de alta velocidad a internet, a la interconexión entre instituciones académicas y científicas y a redes privadas para proyectos de investigación distribuidos a lo largo de toda la geografía andaluza.
- Hosting: Mediante el hosting se ofrece la posibilidad de alojamiento de páginas web, aplicaciones y servicios en los servidores gestionados por el CICA. Está orientado a que las instituciones y grupos de investigación que deseen disponer de servicios TIC avanzados puedan hacerlo sin tener que mantener su propia infraestructura tecnológica.
- Housing: En las diferentes salas de su recinto permite alojar en las mejores condiciones servidores y equipos propiedad de las otras instituciones. Ello implica destinar espacio en sus racks, dotar de alimentación eléctrica estabilizada, climatización, conectividad, monitorización y el entorno técnico adecuado para garantizar su funcionamiento seguro y continuo.
¿Qué? ¿Cómo se han quedado? Confío en que mis definiciones no les hayan resultado demasiado difíciles de digerir.
- Bueno… y todo esto, ¿en qué se traduce? - Se preguntarán ustedes.
El anuario.
Entre las reuniones de trabajo y de transferencia de conocimiento que se han programado, de las distintas ocasiones en las que he tenido la oportunidad de participar para hablar de los diferentes sistemas del CICA, me llamó poderosamente la atención el último número del boletín que elaboran anualmente como resumen de las actividades que se llevan a cabo en esa institución.
¡Las manos a la cabeza, damas y caballeros!… Las manos a la cabeza cuando tras ojearlo me di cuenta del volumen y complejidad de los trabajos que gestionan. Un innumerable número de proyectos, un sinfín de empresas e instituciones que demandan recursos de cálculo avanzados y, en Andalucía, ¡solo una institución como CICA es capaz de proporcionarlo! Ah, sin olvidar por supuesto –como diríamos en plan compadre -, "er coco que hay que tener pa llevarlo to p’alante".
Como dicen en los ambientes taurinos, apriétense los machos y vean algunos ejemplos representativos de con qué toros tienen que lidiar.
Entrando al trapo.
Extiendan el anuario del que les he hablado sobre su mesa a modo de capote sobre la arena del mundo TIC y váyanse a la página 10… a su catálogo de servicios. Verán que, entre el amplio conjunto de herramientas tecnológicas diseñadas para facilitar el desarrollo de la investigación, la docencia y la innovación, ofrecen servicios de computación avanzada mediante un entorno tecnológico seguro, eficiente y fiable para la ejecución de proyectos científicos y técnicos de alto consumo en potencia de cálculo. En concreto el Cluster HPC - High Performance Computing -, conocido en el ambiente informático como Supercomputador Hércules. Es una bestia de un rendimiento brutal y de los más potentes de toda España. ¡Un orgullo para el mundo científico de nuestra comunidad autónoma!
Así, a grandes rasgos, podría destacar entre sus características que:
- Dispone de una potencia de cálculo estimada de 855 Tf/s – teraflops por segundo.
- Consta de 11.136 núcleos de procesamiento distribuidos, repartidos en 232 nodos de cálculo de última generación.
- Ofrece aceleración gráfica e IA gracias a 6 servidores equipados con tarjetas Nvidia A100 de 40 GB cada una, optimizadas para tareas complejas.
- Gestiona 47,5 terabytes de memoria RAM compartida.
- Y utiliza un sistema de archivos especializado, a la altura de las necesidades para alimentar con datos toda esa potencia de cálculo y que utiliza el sistema de archivos de alto rendimiento LUSTRE.
Para que os hagáis una idea, con 855 Tflops, el sistema podría calcular cientos de miles de millones de raíces cuadradas cada segundo, más potencia de cálculo que todos los ordenadores utilizados para llevar al ser humano a la luna juntos, multiplicada por millones. En resumen, un increíble y gigantesco computador –no en el sentido físico de la palabra, ocupa apenas un ala de unas de sus salas frías-. Un pedazo de bicho. No un equipo al uso. … Es, por así decirlo, una “mala bestia” diseñada para triturar datos y procesos. Un astado al que pocos toreros se atreverían a enfrentarse y al que no asustaría ni la más afilada de las banderillas que el más arrojado banderillero quisiese ponerle a procesar.
Y todo ello al alcance de instituciones, empresas y personal académico o investigador de Andalucía que necesiten recursos de supercomputación y/o cálculo intensivo. Lo brindan tan fácilmente como solicitándolo mediante el correspondiente formulario, y ateniéndose a las condiciones de utilización del servicio y al manual de usuario que documenta cómo trabajar con el clúster.
¿Y para qué se usa tal potencia de cálculo?
Desde su puesta en producción, el clúster Hércules ha sido utilizado por más de 200 investigadores, que han ejecutado más de 1.050.000 trabajos pertenecientes a ámbitos científicos y tecnológicos muy diversos, entre los que destacan:
- Bioinformática y biología molecular
- Física aplicada y física atómica
- Paleografía y humanidades digitales
- Mecánica de medios continuos y teoría de estructuras
- Química inorgánica y ciencia de materiales
- Botánica
- Ingeniería aeroespacial
- Ingeniería del software
- Inteligencia artificial y aprendizaje automático
Los proyectos más interesantes se describen en el anuario a partir de las páginas 37 y 67. En conjunto, han supuesto un consumo equivalente a 115.847.277 horas de cálculo, con una utilización especialmente destacada por parte de los grupos de investigación de las universidades públicas andaluzas y del CSIC – Consejo Superior de Investigaciones Científicas -, el Centro Nacional de Aceleradores y el Centro Andaluz de Biología del Desarrollo.
Personas.
¿Quiénes torean en su arena? ¿Qué mozos los asisten? ¿Quiénes riegan su arena, pintan las rayas y conducen los toros al redil? ¿Quiénes reparan los tablones del callejón y las barreras?
Porque sí… detrás de tanto proceso, tanto procesador y tanto cable de interconexión hay personas que mueven todo el tinglado; gente recibe las peticiones para proyectos de cómputo, evalúa su conveniencia, los carga en el sistema, verifica su ejecución, devuelve los resultados a los interesados y se encargan de que tanto el software como el hardware estén a punto para tanto trabajo a computar.
Pues sí… frente a esa idea de oscurantismo que mencionaba al comienzo del artículo, me he encontrado con una institución acogedora, paredes blancas, salas perfectamente iluminadas y, sobre todo, personas amables que tan solo pretenden que tanta tecnología disponible se aproveche de la mejor manera posible.
Destacaría en especial la labor de Montserrat Alonso Romero y Rubén Fernández Vergara. Ella ejerce funciones de responsable del Centro de Competencia TIC. Desempeña un papel clave impulsando su disponibilidad, su evolución y su adecuación a las necesidades de los organismos usuarios. Supervisa los proyectos, ejerce la interlocución con proveedores y la integración de los equipos técnicos, garantizando una gestión eficiente y continua de las infraestructuras críticas que sustentan sus servicios avanzados de computación, comunicaciones y soporte tecnológico. Una mujer muy capaz, sin duda. Él, desempeña un papel técnico clave como integrante del equipo del proveedor tecnológico - Fujitsu -, participa en la operación de los sistemas, colaborando estrechamente con el personal del centro. Su labor combina el soporte técnico, la elaboración de documentación especializada y la organización de la información de sistemas, contribuyendo a garantizar la continuidad y mejora de los servicios tecnológicos que presta CICA. Un gran profesional, por supuesto.
Hay muchas más personas trabajando allí, técnicos de nivel. No los conozco personalmente a todos, pero, vistas la categoría y la calidad tanto de Montse como de la de Rubén, doy por hecho que realizan una labor tan eficaz como la de ellos dos.
Epílogo.
El ser humano es ambicioso, y cuando logra una meta es muy común que la de por sentada y… pase a otra cosa —y en este caso, ¡no debemos!—. Disponer de los recursos que tenemos a nuestro alcance en una institución como el CICA no es cuestión baladí. Es un recurso por el que muchos matarían… Y no hablo solo de potencia de cálculo y de servicios al ciudadano y a los investigadores… ¡NO! Hablo también, en especial, del personal humano, gente muy preparada, que conoce muy bien su potencial, y que hace todo lo posible para ponerlo a disposición de la sociedad. Estoy muy interesado en conocer qué posibilidades ofrece, ponerlas en valor y difundirlas —también debería ser del vuestro, pero eso es harina de otro costal—. Que no quede solo en la foto y el titular, tenemos un recurso muy valioso… ¡Usémoslo!
En fin… creo que llegados a este punto habrán disfrutado de una disertación lo suficientemente asequible y una adecuada aproximación a las vertientes técnicas y humanas de CICA. ¿No creen?
Me despido por ahora no sin antes insistirles en que no solo trato el "supercomputar" en ese pequeño rincón de Andalucía. Como dirían los aficionados taurinos, ¡no todo es la arena del Hércules! Hacen mucho más que ofrecer potencia de cálculo, ya les he hablado de ello, y por esa razón les insto a que caminen alrededor de esa plaza, miren a su tendido y observen todo lo que ocurre en torno a ella. Acabarán como yo, asombrado, llevándoos las manos a la cabeza y con la sensación de no ser nadie frente los pitones de semejante morlaco.
Un saludo y nos vemos en otro artículo, ¡damas y caballeros!!!
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