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Confesiones/crónicas de un internauta asombrado.

13. mayo 2024 00:28
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Qué “fácil” es vivir en las nubes!!!

13. mayo 2024 00:28 by Gunner | 0 Comentarios

Gracias de nuevo al Instituto Andaluz de Administración Pública, que en el último número de su revista digital y para difundir las iniciativas de mejora e innovación de la Junta de Andalucía, compartir el conocimiento y el trabajo del empleado publico, me solicitó un nuevo artículo. Anduve despistado en "mis cosas" y cuando por fin leí su petición, consideré un honor que contasen de nuevo conmigo. Me puse inmediatamente a ello, así que, dada la premura de tiempo, decidí a tratar acerca de los pros y contras de trabajar en ese concepto etéreo que es "La nube!!!".

Sin duda les resultará una lectura clarificadora!!!

   

A pesar de la apariencia filosófica del título, no les voy a hablar de locas ideas, ni de volar por esos cielos de dios camino a fastuosas vacaciones en la culta Europa o hacia exóticos paraísos tropicales en El Caribe. Les voy a hablar de algo muy real  aunque con cierto “toque” de “virtual”. Trataré acerca de tecnología y de tendencias en el ámbito de la Informática y las Comunicaciones. Es a lo que me dedico en la Agencia Digital de Andalucía, y para lo que me considero facultado a opinar. En esta ocasión, acerca de ese movimiento tan en boga de subirlo todo a la nube auspiciado por los cantos de sirena de los gurús tecnológicos.

La nube.

Pongámonos en contexto. ¿Qué es la nube?

Para el ciudadano “normal” la nube es un concepto tan difuso como las propias gotas de agua que flotan en el aire y que a pesar de su falta de solidez constituyen su esencia. Para las personas que se mueven en el ámbito empresarial y sobre todo técnico la cuestión está bastante más clara. A otros les trae al fresco…

Veámoslo de forma sencilla.

Como dice Microsoft en una de sus referencias, básicamente es un término que se utiliza para describir una red mundial de servidores, cada uno con una función única. No es una entidad física, sino una red enorme de servidores remotos de todo el mundo que están conectados para funcionar como un único ecosistema. Estos están diseñados de manera distribuida para almacenar y administrar datos, ejecutar aplicaciones o entregar contenido y/o servicios, como streaming de vídeos, correo web, software de ofimática o medios sociales. En lugar de acceder a archivos y datos desde un equipo personal o local, permite acceder a ellos online desde cualquier dispositivo conectado a Internet, es decir, la información está disponible dondequiera que vayas y siempre que la necesites.

Para el común de los mortales, es poco más que donde se almacena su correo electrónico y los datos de sus “redes sociales” – en el amplio sentido de la palabra -. Para el mundo empresarial, los proveedores de servicios en la nube – Amazon, Microsoft, Google y Oracleentre otros – y sus innumerables partners tecnológicos la venden, junto con la migración de nuestras infraestructuras a sus servidores, como la solución mágica que, además del ahorro de costes, simplificará la gestión técnica de las líneas de negocio de las empresas y los ciudadanos.

Ahora voy a ponerme algo poético – es mi estilo, ¡qué le vamos a hacer! -, pero ¿Recuerdan esa inolvidable canción de Alberto Cortez titulada “Castillos en el aire”?

Decía algo así como:

Y construyó, castillos en aire
A pleno sol, con nubes de algodón
En un lugar, adonde nunca nadie
Pudo llegar usando la razón

Y construyó ventanas fabulosas
Llenas de luz, de magia y de color
Y convocó al duende de las cosas
Que tiene mucho que ver con el amor

La conclusión es clara y contundente
Lo condenaron por su chifladura
A convivir de nuevo con la gente
Vestido de cordura.

¿Y se preguntarán qué tienen que ver tanto el título del artículo como la letra de la canción con la tecnología? La respuesta es obvia.

Lean – o mejor escuchen la canción – muy bien esas estrofas. !Si pueden, incluso ahora mismo de nuevo! Se trata de una analogía de aquello que hace que la nube se presente como el maná que todo lo va a solucionar mágicamente, como una ventana al universo que hace que nos enamoremos de sus propuestas, y de cómo esa chifladura está acabando por sumergir en un baño de realidad a quienes lo están apostando todo a esa carta, obligándoles a contemplar sus teorías bajo el prisma de la cordura. Me explico...

Los adalides de “La nube”, hábiles comerciales y agoreros de las tendencias del mundo TIC nos han creado/inducido un castillo de expectativas acerca de los beneficios y facilidades que obtendremos al subir los recursos propios – en nuestro caso los de la Junta de Andalucía – a ese fabuloso espacio etéreo en el que por arte de magia todo va a funcionar maravillosamente, pintándonos un mundo de color de rosa.

Continuando con mi argumentación tengo que poner “peros” al paradigma del Cloud Computing. La realidad es bastante más compleja, hay ventajas, pero también inconvenientes. Analicémoslos pormenorizadamente.

Pros de “La nube”.

Entre las ventajas de común acuerdo dentro del mundo TIC podríamos destacar que:

  • Se descarga del peso y la complejidad de las gestiones tecnológicas de los recursos subidos sobre los hombros del proveedor al que se le delegua el proceso/recurso transferido, como por ejemplo, desentendiéndonos del mantenimiento de los servidores donde se ejecutan las tareas o almacenan los datos así como de las salvaguardias de los datos.
  • Traducido a términos técnicos hablamos del SaaS/PaaSSoftware as a Service/Platform as a Service -.  El proveedor no solo proporciona el hardware, sino también el software correspondiente. El cliente, por su parte, puede utilizar las diferentes funciones del software sin más preámbulos​. La empresa proveedora TIC se ocupa del servicio de mantenimiento, de la operación diaria y del soporte del software usado por el cliente.
  • Es evidente que la mayor ventaja es la ubicuidad. Se puede acceder a cualquier recurso desde cualquier lugar del mundo y/o cualquier dispositivo. Pero también la escalabilidad, si se necesita más rendimiento o más almacenamiento tan solo es necesario solicitárselo al proveedor desentendiéndonos de la necesidad o complejidad de adquirir nuevos recursos e incorporarlos a nuestras estructuras “on-premise”.
  • La disponibilidad de soporte online 24×7 para la resolución de cualquier problema o upgrade de sistemas ya sea vía telefónica, vía remota o vía web de soporte.
  • La IA…  ¡qué remedio! … es y parece ser la tecnología de vanguardia y que ayudará a cualquier negocio a prosperar en su línea de trabajo empresarial como afirma el mismo Bill Gates en sus últimas declaraciones públicas. Herramientas como CHAT-GPT o Copilot ofertan con todo el potencial imaginable de mejora de la productividad con la capacidad añadida de eliminar los procesos que no añaden valor. La nube, con su inmensa base de conocimiento pretende ser la revolución del mundo TIC.

Armadas con el peso de la razón, y protegidas por la solidez de estos argumentos y el buen – magnífico diría – hacer de los comerciales de las compañías proveedoras de servicios en la nube, muchas empresas se han dejado seducir y han tomado el camino de externalizar sus infraestructuras siguiendo ese camino de baldosas amarillas.

Contras de “La nube”.

¡Porque los tiene! Alcanzar un sueño, “volar entre nubes de algodón” tiene sin duda un precio:

  • Calcular sus costes reales puede ser una tarea tan compleja como deshacer el nudo gordiano que Alejandro Magno resolvió de manera tan tajante. Por el mero hecho de estar ahí, a nuestra disposición e incluso aunque no se esté usando ni un solo ciclo de CPU  ni byte de almacenamiento se factura por todo. Hay modelos de “Pago por uso” – de CPU, de almacenamiento, de ancho de banda, por número de solicitudes por minuto, por horas de funcionamiento, etc -, modelos por “Servicio” – bases de datos, análisis, técnicos de soporte remoto, aprendizaje automático IA, etc. -, pero la tendencia es el “Modelo de suscripción”, en el que contratas un paquete de servicios bajo criterios de calidad – SLA -, … y todos sabemos lo que acaba ocurriendo… que lo que en un principio parecía económico e incluso “barato” por desprendernos de los costes asociados si usáramos recursos propios, a la larga acaba convirtiéndose en un quebradero de cabeza difícil de cuadrar y al que estamos encadenados. Sin duda, un peaje difícilmente sostenible/justificable a largo plazo.
  • Hemos de considerar el factor de “La seguridad del dato”. Llámenme conspiranoide o agorero, pero el espionaje tecnológico, industrial, militar y político – especialmente en nuestro ámbito, que es el de la “cosa pública” – están a la orden del día, y tener nuestros datos en la nube es tener un frente de ataque abierto 24×7 horas al día al resto del mundo. Quizá la JJ.AA. por el carácter de la información que maneja no sea un objetivo muy suculento, pero sí muy sensible. La información de carácter administrativo, sanitario y, sobre todo, político es de alto riesgo. Los datos que se almacenan y las decisiones que se toman en base a ellos como poco afectan a la vida de los ciudadanos y explotados comercialmente pueden reportar claros beneficios económicos.
  • Los ataques de ingeniería social o de “man-in-de-middle” interceptando el servicio desde cualquier organismo a sus recursos en la nube están a la orden del día, y una vez obtenidas las credenciales oportunas, penetrar hasta la cocina de cualquier organización es tarea de niños. Tener los recursos en nuestras propias infraestructuras al menos impide/dificulta esas situaciones, sobre todo si se utilizan las herramientas DLP – Data Loss Prevention – adecuadas a la organización.
  • Un problema serio que no quiero dejar de tratar es la “Inmisericordia con el dato”.
    Quizá la JJ.AA. por tratarse de un organismo tipo gubernamental tenga entidad suficiente como para obtener un trato preferente respecto a otras empresas – aunque no pequemos de ombliguistas, puede que nos parezca otra cosa pero “La Junta” es una organización pequeña en comparación con compañías como bancos, multinacionales u otros gobiernos de mayor tamaño -, pero no cabe duda que todos los que nos movemos en el mundo TIC conocemos casos en los que el proveedor de servicios que por circunstancias o tras finalizar el contrato, pocos meses después ha purgado sin miramientos los contenidos y/o servicios que hospedaban - caso del cierre de MegaUpload -. Evitar ese problema, y por tanto perder el negocio, requeriría un enorme esfuerzo humano y técnico por parte de cualquier pequeña o mediana empresa. En definitiva, o pagas o tienes que optar por la “repatriación de datos” – así se llama el proceso a nivel técnico – desde la nube a infraestructuras “on-premise”, lo cual es una tarea compleja, cara y en algunos casos inabordable sin los conocimientos y voluntad necesarios.
  • Referente a la IA, recientemente han saltado a la luz pública el claro sesgo – cuando no censura digital o manipulación intencionada – de las decisiones/resultados basados en servicios proporcionados por esas herramientas. Como ejemplo el último caso polémico del problema por los resultados producto de peticiones la herramienta generativa de Google llamada Gemini.

Hay otros factores adicionales a tener en cuenta como el coste de adaptación de las aplicaciones a la nube; la administración técnica de los recursos en nube, que se vuelve más compleja; las latencias de acceso y de respuesta en las peticiones, que se alargan debido a la lejanía del dato; sin olvidar la pérdida de control real sobre lo que está ocurriendo ahí arriba, etc.

Pero hay un último tema que no quiero dejar de mencionar… el aspecto humano. Todos estamos bastante cansados de los “Bots” de respuesta automática y los “Call Center” – si usted es de los que le gusta, mis felicitaciones -. Me permito afirmar que a pocas personas les agrada que al llamar a un servicio de soporte les responda una máquina, o que les pasen con uno o varios operadores y/o tengan que enviarles un “correo electrónico”/”abrirles un caso” de soporte para explicarles cuál es su problema real e iniciar los trámites para su resolución. Casi siempre se traducen en errores de comunicación. Tener tu propio departamento técnico sin duda hace más cálido, cercano y transparente ese tipo de cuestiones.

De momento ya les he dado suficientes argumentos sobre los que pensar.

¿Y Europa? ¿Qué pinta en todo esto?

¿Europa? ¿Servicios en la nube?… ¡Nada… no pinta nada!… Está definitivamente perdiendo el tren de la innovación. Disculpen que sea algo pesimista, pero de no mediar solución al respecto se va a quedar como el continente de las vacaciones culturales del resto del mundo. Me explico...

Ni uno solo de los proveedores consolidados de servicios en la nube que se ofertan se ha establecido/desarrollado por empresas europeas; tampoco ni un solo proyecto de “Generative IA” que se precie de tal ni que tenga el respaldo y solidez necesarias para convertirse en herramienta de uso extendido. De hecho, casi todas las que se exploran usan APIS (llamadas) a rutinas/servicios ofrecidos por los líderes de esas tecnologías. Sin duda, USA y China están liderando la carrera y cuando no, acaban “comprando” el talento que a nuestras universidades e instituciones tanto les cuesta producir.

¿Hará algo la Comisión Europea al respecto? ¿Nuestros políticos se tomarán en serio la cuestión antes de que sea demasiado tarde y dependamos de otros para el uso de estas tecnologías? Regular con normativas no es de recibo. Que la confidencialidad de los datos generados/almacenados en Europa sea de titularidad y exclusividad europea no garantiza nada, tan solo el marco legal; pero el conocimiento, la tecnología, los beneficios comerciales, administrativos y operativos y sobre todo el Know-How seguiría en manos de terceros, con la dependencia en que último extremo ello generaría.

Parece que el Gobierno Central español está promoviendo alguna iniciativa en ese sentido. ¿Llegará a buen puerto más allá de una pomposa declaración de intenciones?

A mi juicio Bruselas debería tomar cartas en el asunto. En fin, … TOC, TOC, … la “Soberanía del dato”. ¿Le importa realmente a alguien?

Consecuencias.

Si el camino hacia “las nubes de algodón” no se dirige con paso firme, y se mantiene un control férreo sobre los costos finales frente a soluciones autogestionadas, su uso acaba haciendo dudar hasta al más cuerdo de la conveniencia de mantener la apuesta.

La tendencia.

No es algo que diga yo… una búsqueda rápida les facilitará cientos de ejemplos sobre el interés generalizado en la “repatriación de datos”. Para ahorrarles el trabajo, he elegido algunos resultados fáciles de comprender. Si exploran los vínculos/informes que les presento a continuación:

Comprobarán que muchas empresas han emprendido el camino de vuelta hacia el uso de infraestructuras propias.

Confío en no haber derribado de un manotazo el castillo de naipes que nos han vendido acerca de la transición a la nube. No digo con ello que los servicios en la nube carezcan de sentido, pero sí que es conveniente analizar con detalle qué servicios alojar en la nube y cuáles mantener en nuestros propios CPD’s. Se trataría pues de aproximarse a un modelo híbrido, pero dando más peso a las infraestructuras propias, asegurándose de establecer canales ágiles de comunicación con los gestores de los procesos externalizados.

Les dejo como “deberes” una tarea: Pensar en las cuestiones que he planteado. Son tan solo apuntes y reflexiones del futuro que nos espera. Confío en ustedes para que saquen sus propias conclusiones y asuman el guante que les he arrojado. Nos vemos en un próximo artículo.

Un saludo, Damas y Caballeros.

   

Quienes ya han leído el artículo lo han acogido con muy buenas críticas. Hay quien me ha sugerido publicarlo en foros especializados e incluso algunos han opinado acerca de las cuestiones técnicas mencionadas. A ambos grupos de personas les he respondido de la misma manera. Al escribirlo trataba de abordarlo con rigor pero principalmente enfocado hacia un público no TIC y/o de nivel técnico medio. Creo que he alcanzado la dosis justa para satisfacer a ambos colectivos. ¿Qué opinan ustedes?... En fin, es hora de despedirse.

Un saludo, y buenos días/tardes\noches, Damas y/o Caballeros!!!

P.d.: Aquí tienen el enlace a la publicación oficial. Como siempre, votos (abajo, pulsando sobre las estrellitas) y comentarios pulsando en el enlace azul cerca de la cabecera/título del artículo y luego desplazándose hasta el pie de página, gracias.

Cool

27. noviembre 2017 15:05
by Gunner
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Relato: Tunez, de promesas y Lecciones.

27. noviembre 2017 15:05 by Gunner | 0 Comentarios

Acabo de llegar de un nuevo viaje, esta vez a Túnez. Mi intención era descansaaarrr, nada de excursiones, nada de estrés, nada de prisas, nada de tecnología, solo pulserita “todo incluido”, playita y buenas vistas. De verdad, créanme, necesitaba desconectar, pero algunas circunstancias suelen dar al traste con tus planes. En este caso esa circunstancia se llamaba… - bueno… su nombre… eso pertenece a mi intimidad -. Gracias a ella descubrí un país que lo ha pasado mal pero que poco a poco va recuperándose, para disfrute de todos los viajeros y nómadas, que, como ustedes, tienen a bien leerme de nuevo.

Espero que el relato que les presento en esta ocasión - pura ficción - les asuste o les atraiga, pero que al menos les enseñe y les haga descubrir algo que les impulse viajar a ese país en el que el desierto y la naturaleza lo llena todo de una arena tan fina que desliza por la piel como la seda lo hace sobre el rostro de sus bellas mujeres. Un país lleno de gente amable y bellos oasis en mitad de ninguna parte.

Pasen y lean si les apetece:

Promesas y Lecciones:

   

Tenía trece años la primera vez que vi a Ahmed Natseh, “Audi” para los clientes, un pequeño guiá beréber local que, como tantos, acosaba insistentemente a los turistas ofreciendo sus servicios a la menor oportunidad al viajero incauto. Vestía unos tristes pantalones raídos y camiseta de un equipo de fútbol europeo. Era de tez morena, ojos color marrón de mirada vívida, enjuto pero de carnes fuertes y apretadas, pelo corto, sucio y desordenado, de sonrisa fiel y mente rápida como los rayos del sol que nos abrasaban.

- ¿Y porqué te llamas “Audi”? - Le pregunté, suponiendo que era un gran aficionado a los coches occidentales.
- Todos tenemos un nombre parecido, elegimos uno y lo usamos para que nos identifiquéis... Aquel chico de allí, Anwar, se hace llamar “Opel”, a aquel hombre alto, Taymullah, lo conocen por “IBM”... y así casi todos. Nuestros nombres en árabe son difíciles de pronunciar para vosotros, os resulta más fácil recordarnos así.

Lo miré sorprendido – ¡como se manejan estos chicos con los idiomas! – pensé – estoy seguro que si en vez de español hubiese sido alemán, americano, ó francés, me habría entendido igualmente y habría respondido con la misma facilidad sin inmutarse.

Casualidades... y como me hizo gracia su hábil respuesta, sonriendo chamullando su nombre en árabe le dije:

- ¿Sabes que tengo alquilado un Audi en el hotel, “Ajmid”? Si nos ayudas a llegar a unas ruinas a las que queremos ir, cuando terminemos la excursión y volvamos al hotel ademas de tu tarifa, si te apetece, te dejaré conducir un rato el coche. ¿vale?

Le enseñé la instantánea que había tomado unas horas antes en el museo arqueológico de la ciudad. Visitando una de las salas, vi colgado en una de sus paredes una inmensa fotografía de un antiguo palacete imperial que, según el pequeño rotulo informativo que lo acompañaba, se encontraba apenas a 30 kilómetros de la ciudad.

- Precioso – valoré entonces – Que lástima que no esté en el circuito de nuestro recorrido… ¿Y porqué no? – me dije ahora – quizá este chico tan espabilado sepa llevarnos allí...
- Lo reconoció al instante.
- Prometido – Insistí.

Su cara se iluminó, apreciando que a pesar de que los turistas solían limitarse ha hacer uso de sus servicios de guía manera bastante ingrata, todavía quedaba alguno con un mínimo de cortesía hacia ellos. Llevaba años tratando con los extranjeros descarriados que se aventuraban a visitar los restos del Palacio del Rey Negro, un lugar al borde del desierto fuera de la los circuitos habituales, debido ello a que la carretera de acceso atravesaba los barrios más desfavorecidos de la ciudad y el camino que llevaba al recinto serpenteaba estrecha y dificultosamente por resecas laderas de colinas bastante apartadas de la civilización, dificultando el acceso a los abarrotados autobuses que comúnmente empleaban la compañías turísticas; siempre iban a lo fácil para minimizar riesgos y maximizar beneficios.

Intercambiamos un cabeceo de aprobación y nos reímos con complicidad mientras los demás miembros del grupo nos miraban, con caras de extrañados, pensando - ¿De que se reirían estos?

El chico cumplió, nos localizó un taxista de minibus para las 6 personas que formábamos el grupo, y tras negociar astutamente el importe de la ruta de ida y vuelta, en apenas una hora estábamos a las puertas del recinto donde se ubicaba el palacio.

Nos agachamos y me dibujó con sus largos dedos tostados, en la suave arena, la forma que tenía el edificio antes de que el antiguo ejercito de ocupación lo terminara de destrozar con la excusa de que ofendía al islam.

- Era así... alto, cuadrado, formado por grandes sillares de piedra de las canteras cercanas, altas columnas romanas de una sola pieza, – Mientras trazaba las formas levantaba una pequeña nube de polvo – austero por fuera, pero dentro la decoración era una explosión de frescos policromados y textos latinos labrados en las paredes realizados con la maestría de los mejores artesanos y calígrafos de la época en que se construyó. Creo que griega o romana.

Nos incorporamos. Mientras nos acompañaba dando un paseo alrededor de las ruinas, charlamos un poco.

- A juzgar por los restos que quedan y por lo que nos cuentas, debió ser un edificio magnífico, ¿no?
- Si, lo fue, incluso aún conservaba, lleno y en perfecto estado de uso, el aljibe interior de mármol donde decían que su preferida, danzaba y se bañaba desnuda para deleite del emir. Las leyendas afirman que estuvo muy enamorado de su esclava.
- ¿Y que pasó pues?
- Lo fueron expoliando salvajemente, para venderlo y recaudar fondos con los que financiar su estado y su ejército… Aún de vez en cuando alguno se acerca a ver si quedan restos dignos de ser vendidos en el mercado negro.
- Oh, ¡cuanto lo siento! - exclamé, viendo como bajaba a cabeza, apenado por la tropelía perpetrada en nombre de su religión.
- Era nuestro, un auténtico tesoro, y no pudimos hacer nada por impedirlo, ellos tenían sus motivos y nosotros preferimos no tentar la suerte de intentar evitarlo.

Tras rodearlo por última vez y sacar algunas fotos de recuerdo nos dispusimos a marcharnos de vuelta al hotel. Era para nosotros difícil de soportar, y sudábamos bajo un sol abrasador, que nos obligaba a cobijarnos a la sombra de las palmeras y olivos que quedaban en lo que debía haber sido el jardín del palacio.

Llegando al minibus, pasamos junto a una destartalada casucha que hacía las veces de puesto de souvenirs y refrescos para los pocos turistas que las visitaban. Viéndonos francamente acalorados, Ahmed se apiadó de nosotros, nos condujo al puesto y preguntó si queríamos algo para refrescarnos - No se lo pensó, sabía que le agradeceríamos algo de líquido para reponernos de la sudadada.

Se acercó a la mujer que atendía y mantuvo una breve diálogo en árabe con ella, que finalmente escondida tras su jihab nos entregó 5 botellas de agua. Las despachamos con avidez.

Satisfecha nuestra sed le pregunté a “Audi”:

- ¿Cuanto le debemos a la señora debemos por el agua?
- Nada, ya está todo arreglado.
-Pero…
- Nada... algo ha visto en ustedes. La señora dice que “Alá siempre ayuda a quien se lo merece”, así que está todo resuelto.

La miré, contemplé sus cansados ojos verdes, - la zona, ruta de tránsito de antiguas rutas comerciales fue recorrida por mercaderes y nómadas de diversas civilizaciones por lo que supuse que debía tener algún antiguo ascendente griego en su genealogía, pues normalmente en ese país predominaban las mujeres de perfilados, seductores e insondables ojos castaños - y llevando la mano al pecho le agradecí la consideración inclinando ligeramente el torso hacia adelante.

Me devolvió cortésmente el saludo e indicándome, con su mano extendida por encima de mi hombro, que mira hacia atrás, me hizo notar que alguien que se acercaba bajando por el camino.

Se trataba de joven vestido con ropa de corte militar, barba corta prominente y turbante color negro, montado sobre una de esas típicas ruidosas e incombustible motos de procedencia coreana tan comunes en los países árabes. Llevaba encintada al pecho un viejo fusíl AK-47 con aspecto de haber vivido mejores días...

- Ciertamente tiene un aspecto aguerrido - Observé.

Uno de los turistas del grupo, un señor rechoncho de pelo canoso, con pantalones de golf a cuadros, polo de rosa pálido y chanclas de cuero relucientes, sacó, con intención de grabarlo, de su mochila la pequeña cámara de video, con la que había estado machacándonos presuntuosamente por su resolución, prestaciones y exitoso regateo para compra durante todo el circuito por el país.

El joven al verlo pareció molestarse y detuvo la moto, se bajó lentamente de ella, nos encañonó con el AK-47 e imitando con los brazos el retroceso del arma, simuló nuestro ametrallamiento gritando un sonoro “ratatatata” con la boca, haciendo el finalmente el ademan de soplar, como un vaquero, sobre la boca del cañón “humeante”.

Algunos de los nosotros permanecimos incrédulos e inmóviles, otros llegaron a tirarse al suelo para evitar ser alcanzados en el tiroteo…. Ciertamente patético, unos asustados, otros por el suelo y algún que otro pantalón mojado - Menuda panda de turistas asustados pensaría.

El joven musulmán volvió lentamente a subirse en la motocicleta, y sin darnos la espalda, arrancó y se marchó con gesto burlón, seguro de habernos perdonado la vida.

“Audi” se apresuro a ayudar y calmar a los más afectados por el incidente y pronto estábamos en el minibus camino de vuelta a la ciudad.

Le pregunté: - ¿Que sucedió antes, con ese joven militar, Ahmed?

- Llevamos siglos defendiéndonos de ataques, conquistas, conquistadores, sectas y religiones, lo llevamos en la sangre y llevamos haciéndolo desde antes incluso que las religiones existiesen, pero sabemos distinguir lo bueno de lo malo, y sobre todo sabemos defendernos.
- Y vosotros, los occidentales, venís la mayoría a disfrutar de vuestro dinero y presumir de vuestra tecnología, sin daros cuenta que aquí la gente, nuestra gente, sufre y vive una vida real, de penurias y llena de carencias… y eso no nos gusta a muchos.
- Pero nosotros solo venimos a admirar vuestro arte, vuestro pasado, vuestra historia. - Alegué.
- Vosotros… ¿Ese gordo casposo, presumido e indecente solo quería llevarse a su país la imagen de una fiero soldado Muyahidin para presumir delante de sus colegas. ¿Crees que eso es nuestra historia, nuestra cultura? - Preguntó ofendido.

Al escucharlo dejé de verlo como al chavalin que tenía delante y por un momento me pareció ver a un viejo combatiente, cansado de la guerra. Ciertamente en sus condiciones, hasta los más pequeños maduran y envejecen a una velocidad asombrosa.

- ¿Y si por casualidad esas imágenes llegan a las televisiones?… ¿Cómo crees que las interpretarían? Estoy seguro que sabes cómo llegan a manipular la información, ¿os fiáis ciegamente de ellos?… ¿Cómo son capaces de montarla para que parezca el terrorista más sanguinario?
- Hace tiempo que nuestros mayores dejaron de creeros y confiar en vosotros. Ni nos gusta, ni nos va a gustar nunca – Sentenció.

Me quedé callado, sin palabras, y pensando en cuantas veces prejuzgamos a las personas por lo que otros opinan de ellas, o cómo los medios quieren que opinemos de ellas y no por como realmente son. Resulta fácil dejarse llevar por las opiniones de los demás. Pero a veces alguien te da una bofetada y te dice “despierta, que la vida no es una película”.

¡Pero que sea un niño!… me miraba y me hablaba – Es curioso como recuerdo su mirada… cambió como de la noche al día, apretaba los labios y tensaba el ceño cuando enfatizaba acerca de las contradicciones de occidente – pero… era un niño...

Finalmente me guiñó un ojo como para decirme – tranquilo, está todo controlado, tendríais que haberos visto las caras… ja, ja, jaaa... – y nos marchamos.

Llegando al hotel, mientras gesticulaba con la mano despidiéndose de nosotros me dijo:

- Si regresas alguna vez, acuérdate, pregunta por “Audi”, ¡yo nunca olvido una cara! - y se alejó recordándome con mirada ilusionada mi promesa de dejarle conducir el coche.

- … Incluso en un momento dado tuve la intención de cumplir lo que le prometí.

Ahora, años después, desde la comodidad de mi sofá, cuando veo en televisión documentales sobre la Yihad, allí está él. Sobre el trasfondo de duras imágenes, en un recuadro en la esquina superior de la pantalla con su nombre escrito en árabe y subtítulos en castellano alzándose como una de las pocas voces que defienden la interpretación moderada del Corán. Ha madurado sin duda, veo - eso sí - el cansancio en sus ojos, la fatiga de la lucha y la experiencia en las arrugas de su piel, pero al cerrar los ojos y pensar en aquellos días, sigo viendo a ese chico de trece años que me dio una sabia lección, usando la palabra en lugar de las armas.

Fin.

   

Es curioso, amig@s, siempre que viajo llego con ganas de retener todo lo que he visto y vivido, pero solo algunas veces y la intensidad algunas emociones y anécdotas hacen que me atreva a escribirlas y compartirlas con ustedes. Viajen… no paren de viajar… y de camino compártanlo con nosotros.

Un saludo, Damas y/o Caballeros!!!


P.d.: Definitivamente tengo que viajar más, tengo que escribir más!!! Y como siempre, votos y comentarios pulsando en los enlaces anexos, gracias.

Cool